Hace unos días mientras leía "Por las azoteas" de Julio Ramón Ribeyro recordé mi niñez, aquella en la que no existían juegos en red, ni facebook, ni youtube y mucho menos celulares, aquella época donde salir a jugar pelota en los parques, jugar a las escondidas, matagente, las chapadas y todos los juegos que jugaron nuestros padres en su infancia -que heredamos por tradición- eran lo más esperado de los fines de semana. Recordé como me las ingeniaba por inventar un nuevo juego para competir con los hermanos Lindo que siempre inventaban un juego para todos, también la emoción que sentía al llegar del colegio y prender la televisión en el canal 7 para ver el show de las marionetas japonesas, el "pico pico pon", Nopo y Gonta y miles de dibujos que el gobierno de turno se encargo de difundir y que recién ahora entiendo la relación entre esos programas y la nacionalidad del presidente de ese entonces.
La vida en los 90´s si bien estaba muy complicada si lo vemos por el lado social y político, pero la niñes era absolutamente indiferente a esos problemas, vivíamos más preocupados en el fin del mundo en el año 2000 que en otra cosa.
Editado: son exactamente las 2:00 am de un día de Marzo y lo de líneas más arriba lo escribí hace más de un año. Leer me alimenta pero ahora necesito vomitar un poco que ya estoy satisfecho.
Espero que esto siga para adelante.
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